Juanito Viajero

SUPERANDO MIS LIMITES – VOLCAN RINJANI, INDONESIA

Volcan Rinjani, Lombok, Indonesia
¡Cuéntale a tus amigos!

Un día cualquiera, miraba fotos de viajes en Internet, y me encontré con unas increíbles tomas de una pareja española que había hecho el Trekking al VOLCAN RINJANI en la isla de Lombok, en Indonesia. El lugar parecía sacado de una tienda de postales, totalmente surrealista…  El solo ver la primera foto y ya estaba enamorado de ese sitio. Me visualizaba en la cima y mi mente empezaba a maquinar todo un plan para llegar allí…

Fue entonces cuando planeé mi viaje a Bali… Allí estuve durante 15 días. Me sentí lleno de energía, vitalidad y totalmente conectado con el maravilloso pueblo de Ubud. Quería quedarme más tiempo para tener una vida tranquila y sin movimiento, en donde pudiera disfrutar y saborearme al máximo cada callecita de ese mágico pueblo… Sin embargo la montaña me hizo su llamado… Seguí mi corazón y me embarqué primero hacia la paradisiaca y fiestera isla de Gili Trawagan. La primera de las 3 Gili que está al norte de Lombok. Allí pude disfrutar de unos increíbles atardeceres en los columpios, y además pude cumplir el sueño de nadar con tortugas marinas.

Ubud - Bali

Estando en Gili Trawagan no tenía claro como haría esa caminata. Quería hacerla por mi cuenta, para ser libre y manejar mis tiempos. Pero al tener que pasar la noche en la montaña, me daba un poco de temor no encontrar un lugar para dormir, o quizás perderme a falta de señales en el camino, o peor aún deshidratarme por falta de agua y comida. Me documenté con algunos blogs y pregunté a personas locales… Y todo apuntaba a que SI debía contratar una agencia para realizar esta expedición. Había planes desde 1 hasta 3 noches. Y decidí tomar el de 2 noches, ya que se me ajustaba perfecto a los tiempos que tenía para estar en Indonesia.

Un amigo en el hostal me habló sobre la agencia (Trekking Rinjani Guide). Al principio dudé y me fui a la búsqueda de la más barata recorriendo la isla. Me encontré con montones de vendedores codiciosos que solo se interesaban por la comisión y no por dar un servicio de calidad. Pregunté en 10 agencias, pero ninguna me hizo clic en el corazón y al final volví al principio. Decidí seguir el consejo de mi amigo.

A la mañana siguiente tomé un barco lleno de locales hacia el puerto Bangsal en Lombok. Y de allí tomaría un carro compartido hacia el pueblo Senaru, ubicado en las montañas, cerca al volcán y desde donde debía pasar la noche, para al día siguiente empezar aquella épica caminata. Casi no encuentro un compañero de carro para dividir el gasto, pero de preguntar y preguntar entre los turistas, me tope con un americano millonario que iba solo, y no vio problema a que lo acompañara.

Llegue al hotel (Blue Cottage Mountain) del mismo dueño de la Agencia. El sitio emitía pura  paz y tranquilidad… Y por un instante mi sentimiento se transportó hacia los Himalayas. Aquella experiencia que unos meses atrás había marcado mi vida.

El dueño, el Señor Ishek, un indonesio de unos 50 años,  me recibió con un gran abrazo y una sonrisa gigante en su hogar. El y su hermosa familia me hicieron sentir como el invitado más especial que jamás hubieran recibido. Me invitaron a almorzar y compartimos una bonita conversación sobre su vida y de cómo había comenzado su negocio en el turismo.

Yo iba sin equipo de Trekking! Gran error del cual YA aprendí la lección. Ishek en su amabilidad, me ofreció unas botas que me quedaban ajustadas, un morral con el tamaño perfecto para llevar todo lo necesario, una chaqueta para el frío, guantes, medias y demás cosas. Todo era perfecto! Lo único que me preocupaban eran esos benditos zapatos. Ya que los míos, con la suela desgastada, no eran para largas caminatas y podía llegar a resbalarme en una roca húmeda y caer por el precipicio. Pero los que él me ofrecía hacían un poco de fricción con mis dedos… No tuve más opción y los tomé.

La habitación que me había asignado tenía una cama “king” gigante y baño privado. Me dio mucha felicidad! Hacia muchos días no tenía un poco de privacidad, ya que siempre estaba brincando entre Hostales y Casas de locales con Couch Surfing.  En la noche los sonidos de la naturaleza envolvían con una melodía el lugar. Pude dormir muy poco ya que la ansiedad del trekking tenía loca mi mente… Hice una meditación imaginándome victorioso, alzando mis brazos y llevando la bandera de mi país en la cima de la montaña. Y esto sumado a una profunda y conciente respiración, me tranquilizaron y pude pegar el ojo…

Me recogieron a las 7 AM del día siguiente. Ishek me preparó el desayuno, y me dio una bolsita llena de frutas: bananos, manzanas y mandarinas para el camino. Él parecía como si fuera un padre. Luego recogimos a 5 personas más que serían mis compañeros de aventura. Un canadiense, 2 británicos (blogueros de Bodas), una francesa y una australiana. Y yo el único latino!  Para un equipo de 6.

Ese día comenzamos nuestro ascenso desde los 600 hasta los 2,000 metros de altura. Una caminata de nivel medio que nos tomó alrededor de 5 horas y media, en donde pudimos disfrutar bonitos paisajes y la temperatura fue descendiendo hasta los 10°C, que fue cuando llegamos al campamento para pasar la noche. Nuestro guía, un joven indonesio muy sonriente siempre dispuesto a ayudarnos con cualquier cosa que se nos pudiese presentar. Los porters o cargadores de comida y equipos de Trekking, siempre atentos y sonrientes, y con unas capacidades físicas increíbles para caminar en sandalias, con más de 20 kilos al hombro y a unas velocidades rapidísimas. Eso que para mí era todo un reto físico para ellos era un juego de niños. Además todos trabajando en equipo para que nuestra experiencia fuera la mejor… Y la comida, ni hablar, DELICIOSA! para chuparse los dedos.

Volcan Rinjani, Lombok, Indonesia

Al día siguiente nos levantamos a las 2 AM. Hacía un frio tremendo de 5°C, y la neblina era densa. Apenas se podía ver en el horizonte el pico que debíamos alcanzar, y no parecía estar muy lejos. Mis pies estaban aún un poco cansados del día anterior y me estaban comenzando a molestar los 2 dedos gordos. Empezamos aquella épica subida, y el ascenso cada vez se hacía más inclinado. En cuestión de 3 horas habíamos pasado de los 2,000 a los 3,800 metros de altura. El último tramo parecía una pendiente de 60°. Jamás en mi vida, caminé un camino tan difícil: inclinado, rocoso, arenoso y resbaloso. Apenas daba dos pasos, retrocedía uno y me iba quedando sin aire. Iba literalmente como una tortuga y fui el último del grupo en llegar a la cima. El trabajo de mi mente era parejo al de mi cuerpo, le ponía tantas ganas y tanto esfuerzo a cada paso, que solo con mirar las majestuosas montañas a mi alrededor y ver tan increíbles paisajes pude expandir mucho más mis límites y capacidades físicas.

El llegar a la cima y poder ver en persona aquel paisaje que había visto antes en una foto, el alzar mis brazos en símbolo de triunfo y el izar la bandera de mi país allí arriba, hicieron que mi felicidad fuera absoluta y no hubo dolor en los pies que pudieran opacar ese sentimiento. Las lágrimas corrían por mi rostro y la gratitud hacia Dios y el Universo fue inmensa. Me sentí la persona más afortunada del mundo al estar allí… “Solo los que suben una montaña podrán entender como nos marca el camino, y que significa el paisaje de la cima como recompensa a nuestro esfuerzo físico y mental”.

Volcan Rinjani, Lombok, Indonesia

Pensaba que la bajada sería fácil. Sin embargo al ser un camino inclinado y resbaloso, y el tener que forzar mis pies para frenar a cada instante, hacía el dolor cada vez más intenso. Caí varias veces, casi que rodaba al resbalarme con piedras arenosas… y después de 2 horas, con la ropa completamente sucia y el sudor hasta el cuello, por fin habíamos vuelto al campamento para tomar el desayuno. Lo más interesante de todo, era que apenas  eran las 9 AM, y ya había caminado más de 6 horas. Muerto del cansancio, con la lengua afuera y el corazón en la mano, solo quería descansar y dormir. Me sentía sin fuerzas… Sin embargo faltaban otras 6 horas para llegar al segundo campamento y el compromiso con el grupo y conmigo mismo, me llevaron a retomar el camino con toda la actitud positiva.

Comenzamos el descenso hacia el lago, y luego de 2 horas de sufrir el máximo dolor en los pies, tuve que que tomarme 2 pastillas para la inflamación y el dolor, y además quitarme las medias que me daban protección pero también incrementaban la fricción del dedo con el zapato. Primero pude darme un baño en el lago con vista directa al volcán. Uff brutal! Como de película!  Y unos minutos más tarde caminamos unos 300 metros hacia unos baños termales deliciosos en donde el relajo fue total y pude recuperar un poco de energía para lo que sería el último tramo de ese segundo día.

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En la tarde llovió muy fuerte, y la subida entre charcos y piedras mojadas, nos generó gran aventura. Ya no sentía mis pies y no había dolor. Podía caminar perfectamente, pero era consciente en las consecuencias que eso me traería para los días posteriores. Pero no había nada que pudiera hacer. Solo me quedaba aguantar, ser fuerte y seguir disfrutando de cada instante en ese paraíso.

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Al día siguiente descendimos durante 5 horas y llegamos al pueblo Senaru a la 1 PM. Me despedí de todos mis compañeros de aventura y lleno de alegría llegué al hostal… Me esperaba la felicidad! y era el tomar un baño, comer algo delicioso y dormir. La tarde la pase en mi habitación descansando y recuperándome un poco.

En la noche, con la familia de Ishek, cenamos bajo las estrellas un tradicional asado Indonesio! Él cocinó un pescado al carbón riquísimo y lo tomamos con un vino tradicional del pueblo. Nos acompañaban sus hijos y nietos. Hablamos y reímos un par de horas… Yo feliz y ellos haciéndome la despedida con amor puro!

A la mañana siguiente, Ishek me dio la grata sorpresa de que  me transportarían en un carro privado hacia Kuta Lombok, a 4 horas y más de 200 km de distancia por un precio de regalo. Y además el conductor se detendría en el pueblo Mataram y me esperaría a que yo me informaría sobre las extensiones de visado en la oficina de Inmigración… Una sorpresa más para terminar una fantástica aventura! Que más le podía pedir a la vida. Todo era perfecto para mi!

Le di un abrazo a Ishek y le agradecí con el corazón todo lo que hizo por mí!

Fue una maravillosa experiencia el que la vida me lo hubiera puesto en el camino.

Volcan Rinjani, Lombok, Indonesia

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