Juanito Viajero

ESCALANDO MI PROPIO EVEREST

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¡Cuéntale a tus amigos!

Un lunes en la mañana, después de la reunión con el presidente, estaba desayunando con un compañero del trabajo. Tomábamos un delicioso y espumoso capuchino Juan Valdez. Hablábamos sobre los placeres del fin de semana anterior, nuestras vidas actuales y de cómo nos sentíamos trabajando para esta empresa. “Típica conversación de un lunes de vuelta a la esclavitud”

Los dos éramos consientes de no ser felices en aquel momento: la rutina infernal, el bajo salario, el maltrato laboral, entre otras variables. Todo esto nos desgastaba constantemente en conversaciones sin fin… Era una y otra vez hablando de lo mismo, quejándonos casi que a diario, y siempre llegando a un callejón sin salida.

Discutíamos: y si no somos felices, y si nos sentimos así todo el tiempo. ¿Por qué no hacemos nada al respecto? ¿Por qué pasan los días y  no tomamos ninguna decisión definitiva de cambiar nuestra vida? ¿Acaso somos menos inteligentes que un Bill Gates o Steve Jobs para comenzar un nuevo proyecto que nos apasione? ¿Por qué soy tan cobarde y no hago algo al respecto? ¿Por qué estoy encasillado en ver como los caballos las limitadas opciones que me ha inculcado la sociedad? ¿Por qué soy tan cuadrado y no veo la montaña que está más allá del árbol que tengo en frente, y solo se manifiestan en mí las mismas ideas poco creativas de mi entorno? ¿Acaso no hay más alternativas, acaso debo renunciar a mis sueños y morir de esta forma tan cruel?

Tampoco quiero decir que trabajar allí fuera lo peor, ni mucho menos. Claro que si valorábamos el conocimiento y experiencia generada en cada momento con nuestras posiciones de trabajo respectivas, tenía compañeros increíbles y uno que otro amigo, reíamos a cada rato hablando sobre los chismes de pasillo que nunca faltan en cualquier organización y también podíamos ahorrar unos cuantos dólares cada quincena (para los 15 días de vacaciones que te dan por 1 año de trabajo)… Pero esto no era suficientemente fuerte para mantenernos vivos y con el fuego de la pasión encendido sobre la vida ¿Acaso no es posible vivir la vida sintiendo esas mariposas en el estomago como cuando estamos enamorados, pero no por alguien, sino por la manera en que vivimos en cada segundo nuestra vida?

OK! Tengo claro que no me gusta la manera en que estoy llevando mi vida, o que me siento incompleto o que me falta algo… Entonces la pregunta del millón de dólares, es ¿qué hay que hacer?..

Después de reflexionar durante muchos meses y hacer un fuerte análisis en mi interior. Me hice algunas preguntas, que compartí a mi amigo.

  • En mi Interior – ¿Soy Feliz? ¿Siento Paz y tranquilidad cuando me voy a dormir todas las noches? ¿Tengo claro cuál es mi propósito en la vida? ¿Cuáles son mis sueños? ¿Qué me apasiona? ¿Cuáles son mis mayores habilidades o dones? ¿Qué es lo que no me gusta hacer? ¿Siento amor por mí mismo? ¿Confío en mis capacidades? ¿Soy una persona segura? ¿A dónde se va mi mente cuando fantasea?
  • En mi entorno – ¿Me gusta mi trabajo? ¿Lo que estoy haciendo en mi trabajo es lo que siempre quise hacer en mi vida? ¿Era lo que soñaba cuando era un niño? ¿Qué siento dentro de mí cuando voy al trabajo un lunes en la mañana? ¿Tengo claro hacia donde quiero ir profesionalmente? ¿Cómo veo mi vida dentro de 5 años en esta empresa o en otra? ¿Quiero hacer por el resto de mi vida lo que estoy haciendo ahora? ¿Lo que estoy haciendo ahora en mi vida apunta hacia mi propósito en la vida o hacia mis sueños?

Entonces, si no me gusta mi entorno:

¿Cuándo tomaré una decisión definitiva para hacer un cambio? ¿Vale la pena este sacrificio que estoy haciendo para obtener unas cuantas cosas materiales o para darme unos 15 días de vacaciones al año?

Para muchos será difícil responderse estas preguntas. Quizás no tengamos la respuesta correcta. Quizás desconozcamos en absoluto que hay en nuestro interior (ya que es el universo más desconocido por el ser humano)… Sin embargo, lo más importante, es ser sincero consigo mismo,  “hay cosas que desconozco, pero tengo TODA la disposición de encontrarles una respuesta”.

Por esa razón es importante emprender una búsqueda constante, todos los días, dando pequeños pasos firmes, e ir poniendo todos los días un ladrillo de la manera más perfecta posible, y en un tiempo cercano poder levantar un gran muro. Rodeémonos de gente Feliz con muy buena energía, con gente exitosa, leamos libros de superación y crecimiento personal, veamos videos inspiradores o películas, sigamos a personas emprendedoras que puedan guiarnos hacia la resolución de tantas incógnitas.

Nuestros sueños podrían ser por ejemplo: pintar murales en las calles, cantar, hacer postres, bailar salsa, hacer malabares en las calles o quizás dar la vuelta al mundo… Y viene la pregunta de siempre, OK, me encantaría dedicar mi vida a “eso”, pero ¿Cómo eso nos dará para vivir? ¿O mejor dicho como generamos dinero haciendo “eso”?. Y es allí en donde todos nos detenemos, ya que tenemos limitada nuestra mente, y nos da miedo ir más allá de lo normal y rutinario, intentarlo, preguntar, arriesgarnos y dar ese gran paso hacia nuestros sueños. ¿Acaso es imposible lograrlo? ¿Qué excusa me voy a poner para no hacerlo?

No será fácil el camino, habrá que trabajar el doble, habrá que perseverar arduamente y sudar bastante, pero estoy seguro que cuando llegamos a la cima de la montaña el paisaje será maravilloso, y valdrá la pena. Y no solo la vista, sino todo el recorrido, ya que mientras escalas el Everest puedes ver riachuelos, árboles, flores y mágicos paisajes, respirar aire puro e incluso, solo haciendo esto sabrás que habrá valido la pena intentarlo.

Todo radica en una decisión! Y esa decisión es HOY!

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